Olvídate de programas complicados que requieren mucho dinero. Estas opciones son sencillas de usar y se adaptan perfectamente a un negocio con un presupuesto ajustado.
Si tienes un abasto, sabes que el día a día es una locura. Atiendes al cliente, cuadras la caja, revisas los precios… Y en medio de todo, el inventario casi siempre queda de último. Es ese trabajo que dejas para después, pero que si lo descuidas, te hace perder plata poco a poco, sin darte cuenta.
Esta es la herramienta básica por excelencia. Es una hoja de cálculo en la nube, totalmente gratis si tienes una cuenta de Google. Es la opción más popular porque es flexible, no necesita una instalación compleja y puedes acceder a ella desde cualquier computadora o teléfono con internet.
LibreOffice es una suite de oficina gratuita y de código abierto que puedes instalar en tu computadora. Su programa de hoja de cálculo, Calc, funciona igual que Excel y es una excelente opción si prefieres trabajar sin una conexión a internet.
Si te atreves a dar un paso más, Odoo es una excelente opción. La versión de código abierto (Community Edition) es gratis y te da acceso a un módulo de inventario muy poderoso. Es ideal si tu bodega está creciendo y necesitas gestionar no solo el stock, sino también las ventas y los clientes.
Como su nombre lo indica, es un programa de inventario sencillo, sin muchas complicaciones. Es ideal para quienes quieren una interfaz simple y sin muchas opciones. Gratis para un usuario, muy barato para más usuarios y hace lo que promete: llevar un registro de tu stock.
Un software no va a solucionar el desorden de tu inventario si no tienes una buena base. Antes de sentarte frente a una pantalla, asegúrate de que tu negocio está organizado.
✨ Dale un hogar a cada cosa: Asigna un lugar fijo para cada producto.
✨ Que todas las marcas de café estén en un mismo sitio y que las harinas, en otro.
✨ No revuelvas los productos.
Esto es súper importante, sobre todo para productos que se vencen.
Cuando te llegue mercancía nueva, no la pongas delante de la que ya tenías.
Pasa lo viejo al frente y coloca lo nuevo detrás. Así te aseguras de que el cliente se lleve primero lo que tiene la fecha de vencimiento más cerca.
Es un error común tratar a todos los productos por igual. Fíjate en tus ventas de la última semana o del último mes y separa tus productos en tres grupos:
Los “consentidos”: Los que más rotan y te dan la mayor parte de tus ganancias (harina, aceite, arroz, azúcar). A estos no puedes dejar que se te acaben nunca.
Los “del medio”: Productos de rotación moderada (ciertas marcas de enlatados, algunos productos de limpieza).
Los “visitantes”: Los que se venden de vez en cuando (un dulce importado, una salsa particular).
El mejor software para tu negocio es el que te haga sentir más cómodo y el que te ayude a llevar un control estricto de tu inventario. No importa si eliges una tabla simple o un sistema más completo, lo más importante es que desarrolles el hábito de anotar todo y de revisar tu stock con regularidad.